Artículo escrito a propósito de los sucesos acaecidos en España entre las elecciones de 1933 y la revolución de octubre de 1934.
La reciente historia política de España nunca ha sido aclarada por la prensa inglesa, quizás ni siquiera en los diarios católicos. Es un asombroso ejemplo de lo mucho que ha cambiado el mundo desde que tuvo lugar mi propio y más importante cambio de convicciones. En la historia de cada conversión hay una paradoja, y quizás por eso los testimonios de los conversos nunca son satisfactorios del todo. En lo más profundo, la conversión es la extinción del egoísmo, y sin embargo cualquier relato que se haga de ella debe sonar a testimonio egoísta. Significa, al menos para la religión de la que estamos hablando, el reconocimiento de una realidad que no tiene nada que ver con el relativismo. Es como si alguien dijera: «Esta posada existe, aunque nunca la haya encontrado» o «mi hogar está en ese pueblo, y se encontraría allí aunque nunca lo hubiese pisado».
La conversión es reconocimiento de que la verdad es independiente del que la busca. Y sin embargo su descripción deberá ser la autobiografía de un buscador de la verdad, quien por lo general es un tipo de persona más bien deprimente. Sonará, por lo tanto, a cosa egoísta que inicie estas reflexiones diciendo que he sido por largo tiempo un liberal, en el sentido de que pertenecía al Partido Liberal. Todavía lo soy; en eso no he cambiado, ha sido el Partido Liberal el que ha desaparecido. Creo que su ideal es el de la igualdad ciudadana la libertad personal, y éstas siguen siendo mis ideas políticas hoy. Lo cierto es que trabajé durante largo tiempo con la organización política del liberalismo; escribí durante una gran parte de mi vida para el Daily News, y por supuesto identificaba la libertad política, con razón o equivocadamente, con el gobierno representativo.
Los tres intelectuales más importantes que defendieron la llegada de la república -Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Marañón- los tres huyeron de esa idílica república y desde el extranjero manifestaron su apoyo a Franco y en prueba de ello enviaron a todos sus hijos a luchar en el ejército que su señoría llama ejercito golpista.
No fue tan sencillo señoría, no sea tan maniqueo...
El club balonmano Ciudad Real, salvo que se le dé muy mal en los partidos que le quedan por jugar, puede considerarse ya el ganador de la liga ASOBAL tras ganarle ayer al F.C. Barcelona Borges por 23 a 19.
La clave del partido estuvo en el 5-0 inicial en los primeros seis minutos del partido y en la gran actuación del portero del Ciudad Real Arpad Sterbik.
Pero dejemos la crónica del partido, que la podréis encontrar en cualquier medio informativo, y pasemos a informar de que a las 14 horas del día del partido, el 24 de febrero de 2010, en el bar Cruz Blanca de Ciudad Real se reunieron Enric Masip Borrás (director deportivo del F.C. Barcelona Borges) y el representante de Arpad Sterbik pero, según fuentes consultadas, no llegaron a ningún acuerdo sobre un posible fichaje de este gran jugador por el F.C. Barcelona Borges.
Nació en 942 (Torrox) y murió en 1002. Estudió Teología y Derecho. Defensor de la legitimidad, hizo morir a correazos a uno de sus hijos. Amplió la mezquita de Córdoba donde trabajó como albañil.
Ibn abi-Amir Mohammad, bautizado a sí mismo como Almanzor, fue el último gran caudillo andalusí y el primero por sus victorias militares. Si Abderramán III conquistó una hegemonía incontestable sobre los reinos y condados nacientes de la España cristiana y sobre el abigarrado mosaico étnico y religioso andalusí, regido por mano de hierro, Almanzor llevó aún más lejos el poder militar, pero prefirió mandar a fundar dinastía en firme y su herencia fue la guerra civil, la fitna que, tras su muerte, deshizo para siempre el califato.
Nació en 942 en Torrox, cerca de Algeciras, en la familia yemenita de los Beni abi-Amir, de la tribu Moafir, una de las pocas árabes que entró con los berberiscos en Tarik en 711 y tomó la primera ciudad de la España visigoda, Carteya.
Estudió en la Mezquita y en las madrasas de Al Hakem. Al concluir la carrera de Teología y Derecho abrió una oficina para redactar peticiones al califa.
La noche en la que Aznar comunicó a los amigos del periodista que estaba harto de él.«Es que no se puede oír. Las cosas que ha dicho Antonio son intolerables». FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS desvela en De la noche a la mañana la cena que Luis Herrero y él tuvieron el 1 de mayo de 1998 con Aznar en Moncloa, en la que el presidente, muy tenso, afirmó que no aguantaba más las críticas de Antonio. La fatalidad hizo que al día siguiente el periodista muriera ahogado en Marbella. Extracto de dos capítulos del libro del director de «La mañana»
El 1 de mayo de 1998, Aznar llama a La Moncloa a Federico Jiménez Losantos y Luis Herrero para que rompan con su gran amigo Antonio Herrero. Al día siguiente, Antonio, el gran renovador de la radio española, está muerto. Tras unos funerales multitudinarios y emocionantes, Luis y Federico tendrán que hacerse cargo de los dos grandes programas de la COPE para salvar el legado de libertad de Antonio y la continuidad de la cadena. Así comienza este libro trepidante y vertiginoso, que desvela las verdaderas relaciones entre la política y los medios de comunicación en España, todas las operaciones de fusión multimedia auspiciadas por el Poder, la lucha por la independencia de algunos periodistas y las tentaciones continuas que les rodean. Nunca en España se ha escrito un libro tan descarnadamente sincero sobre los entresijos del Cuarto Poder. Y literariamente, nunca Jiménez Losantos había desplegado una prosa tan acerada, humorística, descarnada, brillantísima. Es, quizás, el mejor de sus libros.
Entre la proclamación de la Segunda República Española, el 14 de abril de 1931, y el golpe de estado encabezado por el general Franco, ocurrido los días 17 y 18 de julio de 1936, España vivió uno de los períodos más intensos y agitados de su reciente historia contemporánea. Reflejo de la tensión social, generada tanto por los deseos de cambio como por la inestabilidad política, los principales periódicos nacionales sufrieron también esta convulsa situación siendo censurados de forma arbitraria, suspendidos o cerrados al hilo de los intereses dominantes y las presiones gubernamentales.
Por su interés, reproducimos el artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el 24 de septiembre de 2006.
La segunda quincena de septiembre está acelerando el proceso de demolición del régimen constitucional nacido en 1978 y liquidado provisionalmente por el Estatuto de Cataluña, pendiente sólo de que el Tribunal Constitucional extienda la definitiva esquela por defunción. Ni siquiera la esquela es necesaria, porque, como bien ha dicho Maragall, el Estado Español allí es ya "residual" y la eliminación de los residuos no presenta demasiados obstáculos formales. Así, la edificación de un nuevo régimen al estilo masónico-dictatorial del México del PRI, prevista y prácticamente ejecutada ya en Cataluña según el guión del Pacto del Tinell, entraría en la fase de su extensión a toda España por Zapatero y Polanco tras el pacto con ERC y la negociación con ETA, los dialogantes y socios políticos de Perpiñán. El Pacto con la CiU de Mas es simplemente la extensión del acuerdo de fondo del PSOE con el separatismo catalán y la forma de impedir que la reedición de una alianza PP-CiU pudiera bloquear o aplazar la consolidación del nuevo régimen en Cataluña. Algo por demás improbable...
Artículos de Víctor Llano sobre el 11-M, el GAL, ...
¿Será por pasta? Según El Semanal Digital, Bono tiene mayordomo. ¡Qué menos! A pesar de que a su juicio los soldados españoles están muy mal pagados, el ministro de Defensa cuenta con un -suponemos fiel- asistente que le sirvió calentitos los cafés que bebió en su última y larguísima comparecencia en el Congreso de los Diputados.
Lástima que tantos cafés y tan calientes no sirvieran para que Don José Bono nos informara de cómo y por qué murieron 17 militares españoles en Afganistán. Más que sus palabras, lo que causó sensación fue la presencia de su mayordomo. Fíjense en lo que asegura ESD: “Aunque la sala era pequeña y muchos tuvieron que quedarse fuera, sentado en primera fila estaba el hombre que le lleva el termo con los cafés al ahora ministro”.
Desde las once de la mañana hasta la una y media de la tarde estuvo en su despacho oficial el Jefe del Gobierno. Recibió varias visitas, entre ellas, la del ministro de Agricultura.
A la salida le preguntamos qué noticias tenía sobre los sucesos de Asturias. El señor Lerroux nos dijo:
.- Pues en Asturias hay lo siguiente: que ha entrado el general López Ochoa, instalándose en el cuartel de Infantería, desde el que dirigía las operaciones. Hay también que la aviación ha bombardeado fuertemente la fábrica de armas, que se halla en poder de los rebeldes. Igualmente puedo decirles que dicho general ha ordenado a la aviación que vuelva a bombardear la fábrica para dar el asalto, que ya se habrá realizado o estará realizándose en estos momentos. Por reconocimientos practicados por la aviación se ha observado que en caminos, veredas y vericuetos hay un constante desfile de fugitivos.
La definitiva iconografía de D. Ramón del Valle Inclán ha de hacerla un pintor sobrehumanizado: Solana.
Caído en el diván... Caído, sí, con la elegancia sobria de una vitela miniada. En cruz, espiritualmente, sobre el «peluche» de los divanes. Santón de la burla, «dandy» del arroyo, gran «romancista» de lo muy rojo y de lo muy negro.
Federico Jiménez Losantos nació en Orihuela del Tremedal (Teruel) en 1951. Hijo y nieto de maestros estudió bachillerato en Teruel -donde tuvo de profesor al cantautor y político José Antonio Labordeta y al dramaturgo José Sanchis Sinesterra- y los dos primeros años de Filosofía y Letras en Zaragoza.
En 1971 se trasladó a Barcelona para continuar sus estudios universitarios y licenciarse en Filología Hispánica con una tesis sobre Ramón del Valle-Inclán. Fue uno de los fundadores de la Biblioteca Freudiana de Barcelona, director de Revista de Literatura y, en enero de 1978, fundador y director de la revista de literatura y pensamiento Diwan junto con Alberto Cardín que fue considerada por el diario El País como «la revista cultural más importante, abierta y viva del momento».Introdujo en España la obra del filósofo Frangois Lyotard con su edición crítica de Discurso, figura (1979).