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EL juez investiga las contradicciones en las que incurrió un subordinado del coronel Hernando

Asturias Liberal, 2004-10-29

¡Por fin! Luis del Olmo le ha pedido al Parlamento la trascripción íntegra de la comparecencia del alférez de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ante la Comisión que investiga –es un decir- la masacre de Madrid. El titular del Juzgado de Instrucción número seis de la Audiencia Nacional ha detectado importantísimas contradicciones entre la declaración que prestó el tal Víctor en la cámara baja y la que con anterioridad aportó en su juzgado.

El alférez de la UCO -subordinado del coronel Hernando- declaró ante el magistrado que el confidente Zouhier le había informado mucho antes del once de marzo de que un asturiano quería vender dos kilos y medio o tres de Goma 2; sin embargo, -¡pásmense!- ante sus señorías aseguró que la cantidad de explosivos que pretendían poner en circulación alcanzaba los 150 kilos.

La segunda contradicción en la que incurrió Víctor es también -cuando menos- asombrosa. En el Congreso afirmó que no se pudo identificar a Suárez Trashorras; no obstante, según lo declarado en el juzgado, “vieron” al ex minero asturiano “salir de la tienda de vehículos de su compañera”.

Por último, existe una tercera contradicción. El alférez de la UCO aseguró en la Comisión de Investigación que con regularidad preguntaban a su confidente sobre la dinamita que se intentaba “colocar”, pero que su colaborador no aportó información de interés sobre este asunto; sin embargo, ante el juez declaró lo siguiente: “A partir del 6 de marzo volvimos a hablar con él (Zouhier), pero de otros asuntos. En relación a los explosivos, no hemos vuelto a hablar nada”.

Y es que no tienen desperdicio ni una sola de las tres comparecencias de los tres agentes de la UCO ante sus señorías. El capitán Paco aseguró en la Carrera de San Jerónimo que el 12 de marzo –precisamente un día después de la masacre- cuando todos los policías de España intentaban localizar a los asesinos, él sintió un deseo irrefrenable de conocer al confite de Víctor. Pero no para hablar del atentado, sino por pura coincidencia y por su interés en contactar con el servidor del estado que tan buenos servicios había prestado a su unidad.

En fin. Juzguen ustedes. Todas las casualidades pueden darse siempre. ¿Quién puede probar que no son albures del destino? Pero es que ya van siendo muchas. Demasiadas. No sólo las declaraciones de Víctor y Paco nos llamaron poderosamente la atención. Jamás olvidaremos el escalofrío que sentimos cuando el coronel Hernando –antes de dar por concluida su comparecencia en la Comisión de Investigación- le advirtió al que fue su brillantísimo confidente que su vida no valía nada y que lo podían asesinar en cualquier momento.

Esperemos a ver qué opina el juez instructor de tantas… no sé… ¿coincidencias?... ¿fatalidades?... tal vez ¿patrañas?... Lo cierto es que cada día que pasa son más los misterios que envuelven al peor de los atentados que hemos sufrido en España.

Si hoy me exigieran una hipótesis de lo ocurrido el 11-M me negaría a responder. Pero si no me quedase más remedio que arriesgar en una conjetura, diría que dos o tres iluminados islamistas convencieron a unos delincuentes de la peor ralea para que se sumasen a su fanatismo integrista. Así encontrarían un lugar en el mundo y darían sentido a una vida que no lo tenía. Hasta ahí parece que podemos estar de acuerdo. El problema viene a continuación. Locos asesinos existen en todos los países de Europa, lo realmente terrible ocurre cuando alguien les proporciona 200 kilos de Goma 2. Entonces sí se complican las cosas. Pues bien, tal vez fuera un agente del CNI –Antonio Toro Castro- quien, con intención de infiltrarse en ETA, la persona que por dar hilo a la cometa proporcionó los explosivos a los asesinos de 192 inocentes. Sin la Goma 2 no hubieran podido volar los trenes. Y ésta se la facilitaron brillantísimos colaboradores de la Guardia Civil y de la Policía.

Es tan triste como espantoso. Por eso nos alegra y, de algún modo nos tranquiliza, que el juez del Olmo haya pedido la declaración del agente de la OCU. Por cierto, a ver si otros miembros de la Judicatura siguen su ejemplo y un fiscal español le pregunta a Juan Carlos Rodríguez Ibarra lo que sabe sobre los fondos reservados. El presidente de la Junta de Extremadura ha asegurado hoy –jueves 28 de octubre- que está dispuesto a contarle lo que sabe sobre el uso de fondos reservados tanto al presidente del Gobierno, como al fiscal, si alguno de los dos se lo solicita. Para chulo, él.

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