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Sólo algunas de las muchas sombras que envuelven la masacre del 11 de marzo. ¡Pásalo! ¡Pásalo!. ¡La furgoneta! ¡La furgoneta de Alcalá! Sólo algunas

Asturias Liberal, 2004-04-21

Aunque jamás conozcamos toda la verdad, desde aquí queremos agradecer a Fernando Múgica su valiosísima investigación sobre las sombras que rodean la masacre del 11 de marzo. Hacía muchos años que no leíamos algo que nos interesara más. Sin embargo, y a pesar de que será muy difícil que nadie -mucho menos un juez- mejore el trabajo del periodista del diario El Mundo, son muchos los que fingen mirar para otro sitio. Ya hace tres días que el periódico de Pedro J. Ramírez nos arrebató el sueño y hasta ahora nadie de todos los posibles aludidos ha sido capaz de negar lo que asegura Múgica. Que sepamos, ningún magistrado le llamó para preguntarle por el resultado de sus investigaciones. Como ustedes saben, son muchas las tinieblas en las que entra el magnífico investigador- el informe es muy extenso- y quizás sea bueno resumir aquí las dudas que nos parecen más espantosas.

Por favor, deténganse en esta afirmación de Múgica: “En la furgoneta –la que supuestamente condujo a los investigadores al locutorio de Lavapiés- no había explosivos cuando la policía la precinta en Alcalá”. Si esto es cierto, ¿quién colocó los explosivos que se encontraron en la comisaría? Y si es falso, ¿cómo es posible que Múgica no haya sido ya detenido?

¿Qué periodista español después de la barbarie que hemos sufrido puede inventarse algo de esta importancia? Múgica no es un ambicioso advenedizo, nos consta que es un investigador serio, ¿cómo es posible que nadie se haya querellado contra él? ¿Acaso creen que no vamos a insistir en nuestras preguntas? ¿Ha dicho algo la Cadena SER respecto al majestuoso trabajo de Fernando Múgica? Que nosotros sepamos, no. Ya no tienen PRISA por saber; no obstante, nosotros, sí. Si renunciáramos a preguntarnos no podríamos levantar la vista del suelo. Son muchas las dudas razonables y aterradoras que quedan por despejar. Vamos a recoger aquí sólo algunas. Las más inquietantes.

¿Por qué se destruyeron tantas mochilas que no explotaron? ¿Por qué no se destruyó precisamente “la mochila trashumante” que permitió dar con Jamal Zougam? ¿Por qué no huyó? Y por si todo esto fuera poco, fijense en lo que con toda lógica afirma Múgica sobre la actuación de los geos en el piso de Leganés en el que se encontraban los terroristas que se suicidaron: “No se intenta pactar la entrega. Ni siquiera se sabe el número de los ocupantes. Simplemente, y desoyendo la opinión de los propios responsables de los geos, se ordena el asalto, a pesar de que es vital cogerlos vivos para conocer la verdad de lo ocurrido el 11-M”.

¿Es cierto que hasta la fecha ninguno de los muchos detenidos ha reconocido su participación en los atentados? ¿Cómo es posible que tantos supuestos implicados- muchos de ellos vulgares delincuentes- guardaran tan bien el secreto antes de cometer el crimen y luego dejaran tantas huellas que permitieron descartar tan rápidamente la autoría etarra? Esto jamás lo entenderemos. Jamás. Hayan sido quiénes hayan sido los asesinos, nunca entenderemos- ni antes ni después de la investigación de Múgica- cómo la fuerzas de seguridad del estado que no pudieron evitar tan espantoso crimen, luego, y en tan poco tiempo, dieron con los supuestos culpables. Y es que del fracaso más enorme se pasó en pocas horas al éxito más rotundo. ¿A quién con un poco de sentido común puede pasarle desapercibido este hecho?

En cualquier caso, consideramos que sería conveniente ir por partes. Poco a poco. Tenemos tiempo. No vamos a olvidar tanta infamia. Para empezar, nos vamos a detener en la furgoneta de Alcalá. ¿Contenía o no contenía explosivos? ¿Es posible que alguien a posteriori colocara unos explosivos que en principio no existían? Es terrible tan siquiera imaginarlo, pero nos burlaríamos de las víctimas si no preguntáramos. Si la furgoneta es una trampa para confundir al gobierno y hacerle pasar por mentiroso en un asunto de tanta trascendencia, quienes la estacionaron en Alcalá, ¿la colocaron allí antes de que se cometiera la barbarie? ¿Conocían lo que se preparaba y nada hicieron para evitarlo? Insistimos. Por favor, no se olviden de la furgoneta. Pásenlo. Pásenlo.

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