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Exigimos peces de colores para la primera dama socialista

Asturias Liberal, 2004-08-11

Por favor, desde aquí rogamos que no nos intoxiquen más con intención de desprestigiar a la familia Zapatero. La mujer de José Luis Rodríguez ya sabe bucear. No necesita aprender. Es falso. Se sumerge. No sabemos hasta qué profundidad, pero lo cierto es que bucea. Y para hacerlo a gusto ha escogido la Academia de la Guardia Civil de Valdemoro en Madrid. Cerca de Pinto. Ya saben, entre Pinto y Valdemoro. Eso sí, con talante, con mucho talante.

Mienten los que aseguran que la han pillado con el carrito del helado. Es cierto que los responsables de la seguridad de La Moncloa cierran la piscina antes de que ella llegue, pero únicamente por motivos de seguridad. ¿Quién puede reprochárselo? En cualquier caso, Sonsoles no lo sabía. Está desolada. Ella es humilde. Sencilla. Todos lo sabemos. Pierden el tiempo los que quieren hacerle daño. Es inútil tratar de hacerla pasar por prepotente.

De esta historia lo que realmente nos preocupa es su salud. Hay algo que no nos cuadra y nos inquieta. Y es que mucho nos tememos que Sonsoles padezca de autismo. Tal vez transitorio, pero autismo. ¿Cómo no se dio cuenta de que no había nadie más que ella en la piscina? ¿O es que todo el tiempo que pasó en Valdemoro lo pasó sumergida? ¿Cómo no le sorprendió tanta soledad?

Sin duda, nos falta información. Pero insisto, pierden el tiempo los que tratan de emborronar la trayectoria vital de una trabajadora humilde. Además, está claro que nuestra primera dama necesita más seguridad que los guardias civiles de Valdemoro. ¿Quién puede dudarlo? Y si éstos quieren jugar al fútbol, que esperen a que se vaya. Con tantos gritos es imposible bucear. El ruido espantaría a los peces.

¡Perdón! ¡Perdón! Iba a dar por concluida mi defensa de mi admiradísima Sonsoles; sin embargo, me parece que he cometido un imperdonable error. Ustedes lo entenderán. ¡Se me ha ido la olla! Me ciega la pasión. Lo cierto es que me temo lo peor y es que si hablamos de una piscina no es fácil que Sonsoles pueda admirar la belleza de los peces de colores. ¿O sí? ¿O es que acaso también le han puesto peces a Sonsoles? En cualquier, ya se demoran si hasta ahora no se los han puesto. ¿Y si es así cómo pueden permitir que bucee donde no hay peces?

Mejor lo dejo. Creo que me estoy metiendo en un jardín muy espeso y que en vez de defender a Sonsoles –como era mi intención- les estoy facilitando las cosas a los que injustamente pretenden atacarla. Allá ellos con su responsabilidad. No pueden ignorar que las mujeres socialistas de León son gente del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. No necesitan una piscina para ellas solas.

En fin. No les hagas caso, Sonsoles. Lo suyo es puro teatro. Ya lo sabes. La derecha lo quiere todo para no compartir jamás nada. Ahora te envidian. Pero pasa de ellos. Disfruta de la piscina. Y si no hay peces, que te los pongan. Desde aquí me brindo a abrir una cuenta en un banco de Valdemoro para que en el caso de que aún no disfrutes de ellos, entre todos te compremos peces de colores. Peces del pueblo. Si nos fuera posible, peces socialistas. Así –rodeada de ellos- te sentirás más segura. ¡Estás tan sola en esa piscina! Necesitas compañía. Y por favor, no lo olvides, mírate lo del autismo. ¡Ah! Y ya de paso dile a José Luis que se mire también él lo que parece una calvicie incipiente. ¿O es que ha cambiado de peinado? Lo entendería. Vuestra imagen es la imagen del pueblo y debéis prestarle la atención que merece. Además, el 29 de noviembre comparece en la Comisión que investiga la masacre de Madrid. La televisan. Tiene que salir tan guapo como siempre. Pero ese es otro asunto. Mejor no te agobio ahora con tan horrible recuerdo. ¿Verdad? Cuídate. Te queremos. Lo sabes.

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