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Guardias civiles de Asturias exigen dimisiones y denuncian presiones encaminadas a dificultar la investigación

Asturias Liberal, 2004-11-10

La Asociación Unificada de Guardias Civiles pidió hoy –miércoles 10 de noviembre de 2004- la "suspensión cautelar e inmediata" de los mandos de la Guardia Civil Pedro Laguna y Fernando Aldea tras conocer -a través del diario El Mundo- que este cuerpo conocía ya en el año 2001 que Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro intentaban montar bombas con teléfonos móviles.

Según las investigaciones del gran Fernando Múgica, una grabación, encontrada por casualidad en un pequeño cuartel asturiano de la localidad de Cancienes, confirma que la Guardia Civil conocía que el ex minero Emilio Suárez Trashorras buscaba en el verano de 2001 a alguien "que supiera montar bombas con teléfonos móviles". Un agente que encontró esta cinta de forma casual se la entregó a sus superiores tras estremecerse al escuchar con estupor las declaraciones de sus mandos en la Comisión de Investigación del 11-M.

Después de conocer esta escalofriante información, la Asociación considera que al menos hay que investigar si el general Pedro Laguna - actual jefe de la Guardia Civil en Castilla y León- y el teniente coronel Fernando Aldea -jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Asturias- mintieron en su comparecencia del 15 de octubre.

Pero por terrible que nos parezca ahí no queda la cosa, la Asociación de Guardias Civiles reclama también que se asegure judicialmente el testimonio de los agentes del puesto de Cancienes, así como su "seguridad plena". Según el comunicado de la AUGC, tanto los miembros de este cuartel como sus familiares les han transmitido su preocupación y han denunciado presiones encaminadas a dificultar la investigación.

A los guardias civiles de Cancienes les sobran motivos para estar muy preocupados. Y es que el asunto se nos antoja gravísimo. Fernando Aldea aseguró en su comparecencia en la Comisión Parlamentaria que investiga la masacre de Madrid que, una vez investigada la trama de los explosivos, llegó a la conclusión de que en el 2003 éstos no existían -contrariamente a un documento de la UCO- ya que las informaciones venían de un confidente que quería vengarse de Toro y de Trashorras. Aldea no advirtió de la existencia de grabación alguna. Ni Aldea, ni el ministro Alonso, ni nadie del gobierno de Zapatero.

Jaime Ignacio del Burgo –portavoz del Partido Popular en la Comisión de Investigación del 11-M- ha declarado a www.libertaddigital.com que “cada día se demuestra la necesidad de investigar las nuevas pruebas que están apareciendo”. En este sentido, recordó las palabras del comisario De la Morena en la Comisión cuando dijo que había que investigar "por arriba y por abajo", en referencia a los que inspiraron la matanza de Madrid y a los que pudieron evitar los atentados.

El diputado navarro está convencido de que "la verdad se terminará abriendo camino". En cualquier caso, del Burgo criticó a aquellos partidos -PSOE e IU- que se postulaban como "defensores de la transparencia" y que ahora se "cobijan en las negativas de un Ministerio opaco y en las afirmaciones temerarias de un juez que todavía tiene que dar muchas explicaciones sobre cómo se le escaparon cuatro de los autores materiales del 11-M a los que había ordenado vigilar".

A juicio del parlamentario del Partido Popular, el juez Garzón ya no puede sostener su famosa frase "los islamistas y los etarras son como el aceite y el agua”, y defendió que se levante el secreto del sumario sobre el 11-M, porque "si no se hace los ciudadanos no vamos a tener la posibilidad de saber si se está investigando con transparencia, con independencia y libre de presiones políticas". El diputado advirtió también de que el cuestionario que por iniciativa suya contestó el confidente Zouhier "sigue encerrado en un cajón", y que nada se sabe de la denuncia que éste interpuso contra Antonio Toro Castro por colaboración con ETA.

Ojalá acierte del Burgo y la verdad algún día nos libere. Pero ya son demasiados los confidentes, las patrañas y los silencios que rodean la masacre del 11-M y son millones los españoles que miran para otro lado. Un pueblo que no quiere conocer quién está detrás del más salvaje atentado que ha sufrido no merece vivir en libertad.

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