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Señor ministro; ¿Qué hay de la foto de Mieres? ¿Qué fue “del hombre del saco”?

Asturias Liberal, 2004-11-18

El ex secretario de Estado de Seguridad aseguró hoy -18 de noviembre- en la Comisión que investiga el atentado del once de marzo, que en la furgoneta interceptada en Cuenca en la que dos etarras transportaban cientos de kilos de dinamita y que partió en dirección a Madrid el mismo día que la caravana asesina de los islamistas lo hacía desde Tineo, se encontró una fotografía de un lugar característico de la localidad asturiana de Mieres.

Jaime Ignacio del Burgo, portavoz del Partido Popular en la Comisión, denunció la ocultación de estos datos por parte del actual Ministerio de Interior y también señaló que la policía buscó un piso franco de ETA en la citada villa asturiana. Por su parte, Astarloa añadió que él no tuvo conocimiento oficial de la foto y pidió que se investigue "hasta sus últimas consecuencias" esta posible relación entre los etarras y los islamistas.

¡Lo que nos faltaba! Ahora nos enteramos de que los etarras no sólo robaron un coche -que hicieron estallar pocas horas después en Santander- precisamente en la calle en la que Trashorras tenía un garaje, resulta que también -por supuesto por casualidad ¿verdad señor Ministro del Interior?- se detuvieron a hacer turismo en Mieres y a fotografiar un detalle de la ciudad minera.

¿Por qué no nos lo contó usted, señor Alonso? Usted que ahora le ha retirado la confianza al teniente coronel Bolinaga -porque éste tardó casi un mes en entregarle una prueba de cargo al juez y sólo lo hizo obligado por una denuncia del diario EL Mundo- quizás no sea la persona más adecuada para reprocharle a Bolinaga que se demoró en colaborar con la justicia. Y es que usted señor ministro, también tardó un mes en informar al juez instructor de la aparición –por supuesto por casualidad- de un segundo coche implicado en la masacre precisamente en la misma calle en donde se encontró la famosa furgoneta de Alcalá. Por cierto, en ese segundo vehículo se encontraron las huellas del famoso Lamari, al que muchos identificaron en su momento como el cerebro de los islamistas asesinos.

Y decimos en su momento, porque cada día que pasa resulta más evidente que el autor intelectual del atentado del once de marzo ha de ser un español. Un compatriota mal nacido al que no le importó asesinar a 192 personas con intención de que el Partido Popular no ganase las elecciones. Sin embargo, por desgracia para todos -pero muy especialmente para los propios socialistas- la mayoría parlamentaria que salió del 11-M insiste en mirar para otro lado. Temen que aparezca algo y alguien que ellos mismos ignoran. Sólo así se entiende que no permitan que el coronel Hernando vuelva a comparecer en el Parlamento después de que quedase demostrado que dos de sus subalternos, o bien mintieron en la Comisión de Investigación, o mintieron cuando declararon en la Audiencia Nacional.

El caso es que Alonso se atreve con Bolinaga, -al fin, caza menor- pero no con el coronel Hernando, quién según el director del periódico que más y mejor ha investigado la masacre de Madrid, es “el hombre del saco”del 11-M.

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