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Extraña y tristísima muerte relacionada con el 11-M

Asturias Liberal, 2004-12-04

Elisángela Barbosa Guimaraes, ex pareja del confidente "Lavandero" y madre de un hijo suyo, murió ayer –viernes 3 de diciembre- en muy extrañas circunstancias en la Playa de San Lorenzo de Gijón. La joven brasileña se adentró en el mar hacia las tres de la tarde. Su actitud alertó a una amiga, que avisó a la Policía. Dos coches patrulla llegaron hasta el lugar pero no activaron las alarmas hasta una hora después. Para entonces, según revela el diario ABC, una ola se había tragado a la joven. Ante este aparente suicidio, el Partido Popular ha mostrado su asombro y ha pedido, como la Asociación Unificada de la Guardia Civil, que la investigación llegue hasta el final.

El Partido Socialista Obrero Español no podrá preguntar a Acebes por este extraño suceso. Le corresponde al gobierno de Zapatero explicar lo que sucedió ayer tarde cerca de la escalera número siete de la playa de de San Lorenzo. Según el diario ABC, la joven, de 24 años, permaneció en el agua "durante casi una hora en presencia de cuatro policías, de un grupo de amigas y de numerosos ciudadanos que fueron testigos de la tragedia". Y añade el periódico madrileño, "A las cuatro de la tarde, después de casi una hora de permanencia en el agua, la joven era tragada definitivamente por una ola. En todo ese tiempo, los agentes no entraron en ningún momento en el agua. Al contrario, se llegaron a apoyar en la barandilla dando la espalda al mar." Antes de que Elisángela muriera, a la policía le constaba quién era y que había avisado de que tenía intención de suicidarse.

Terrible. ¿Verdad, señor Alonso? Y para muy pocos más terrible que para usted, señor Ministro del Interior. Porque ayer no era 11 de marzo ni gobernaba el Partido Popular. Ayer y hoy es usted el jefe de los policías que según el ABC, "se llegaron a apoyar en la barandilla dando la espalda al mar". Aseguran que cientos de gijoneses fueron testigos de la actuación judicial.

Discutí con un amigo cuando hace 24 horas me entere de la muerte de la mujer de "Lavandero". Yo estaba convencido de que no respondía más que a una nueva y muy triste casualidad. Pero claro, ayer yo no había leído el ABC de hoy. En cualquier caso, estoy seguro de que los extraños sucesos que ocurrieron en San Lorenzo han de tener una explicación. No puedo creer y no creo que la policía de Gijón dejara morir a la que fue mujer del confidente que avisó en el año 2001 de que Toro y Trashorras disponían de cientos de kilos de explosivos y de que buscaban a alguien que les enseñara a explosionarlos con teléfonos móviles.

Pueden creerme. Insisto, estoy convencido de que ha de existir una explicación. Lástima de que lo que piense yo importe muy poco. Por Asturias se dice de todo y nada bueno de la actuación policial. O Alonso comparece en las próximas horas en Televisión Española explicando que pasó ayer en Gijón, o serán millones los españoles que acudan a una comisaría a renovar su pasaporte. Y no es para menos. Han pasado muy pocas horas desde que la joven brasileña se suicidara, sin embargo, ya son muchos los que se preguntan si Elisángela Barbosa Guimaraes es la víctima número 193 del 11-M. Y a usted –no a Acebes ni a Aznar, a usted- señor Alonso, le corresponde contestar con urgencia a esta pregunta.

También el juez del Olmo –estoy convencido de que podrá hacerlo- tendrá que explicar por qué la ex mujer del confidente y su hijo de tres años no fueron considerados testigos protegidos. Es más, según la
Asociación Unificada de la Guardia Civil, fue la Dirección General de su cuerpo la primera que reveló, en un comunicado de prensa hecho público el pasado día 11 de noviembre, la identidad completa del confidente "Lavandero". Peor imposible. Qué Dios bendiga a la joven que muy probablemente por miedo a todavía no sabemos quién se ahogó ayer en la playa de San Lorenzo.

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