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Ahora, el Coronel Búrdalo. El que faltaba

Asturias Liberal, 2004-12-07

Ha de ser terrible lo que están viviendo decenas de números de la Guardia Civil de Asturias. Fíjense en lo que pueden leer hoy –martes 7 de diciembre- en el diario ABC: "Varios agentes y mandos de la Comandancia de Gijón relacionados con la investigación de la trama de explosivos del 11-M denunciaron la semana pasada que el coronel Luis Antonio Búrdalo, máximo responsable de la Benemérita en Asturias, les ha «amenazado, presionado y coaccionado". Según han explicado al periódico madrileño funcionarios de la Asociación Independiente de la Benemérita (ASIGC), "el coronel les dijo que no estaba contento con las declaraciones que estaban prestando y les conminó a que dieran respuestas diferentes, tras recordarles que él era el máximo responsable de Información y quien tomaba las decisiones".

Mientras tanto, Alonso, calla. Y el fiscal que investiga tanta inmundicia, de enorme puente vacacional. En cualquier caso, más tarde o más pronto algo tendrán que explicarnos. Si es cierto lo que asegura la Asociación de guardias civiles, el ministro del Interior tendría que retirarle la confianza al coronel Búrdalo. Y si es falso, y no "amenazó", "presionó" y "coaccionó" a sus subordinados para que cambiaran su declaración, tendrían que ser procesados por calumnias los números que acusan injustamente de algo tan grave al máximo responsable de la Benemérita de Asturias.

Cuando Búrdalo compareció en la comisión que investiga la matanza de Madrid, me pareció una persona encantada de haberse conocido. De todos los Jefes de la Guardia Civil que pasaron por el Parlamento, fue él quien demostró una mayor facilidad de palabra y más preparación. Parecía muy complacido de responder a sus señorías. Entonces no suponía que pocas semanas después le iban a acusar de amenazar, presionar y coaccionar.

Lo de la Policía y la Guardia Civil de Asturias ya no tiene remedio. Lo mejor que harían sería marcharse todos los que estaban allí cuando sucedió la masacre de Madrid. Si a Alonso le preocupase la seguridad de los asturianos ha de enviar al Principado a agentes que no tuvieran nada que ver con las investigaciones anteriores al once de marzo. Pero no lo hará; ni sabe, ni puede, ni quiere. Lo suyo es verlas venir. Y esperar a que el tiempo ayude a olvidar lo que no podemos olvidar.

Con frecuencia tengo la tentación de no escribir más sobre la matanza. Aborrezco toda la porquería que la envuelve. Pero claro, luego me subo a un tren de cercanías y veo una mochila. Entonces, recuerdo a las 192 víctimas y a Rubalcaba diciendo en televisión que los españoles no merecen un gobierno que les mienta. Lástima que su amor por la verdad les lleve a cerrar la comisión de investigación. La cerrarán si el diario El Mundo no lo remedia. No sé a qué tienen miedo los socialistas. Quizás no tanto como el que sintió la pobre Elisángela, pero también tienen miedo. Y no lo entiendo. Nada sabían de lo que se preparaba antes de marzo. Estoy convencido de ello. Su triunfo es legítimo. Lo he dicho siempre. Sin embargo, si cierran la comisión demostrarán una vez más que sólo quieren que olvidemos lo que no somos capaces de olvidar.

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