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Hasta aquí hemos llegado, señores del Partido Popular

Asturias Liberal, 2004-04-30

Sin duda pecamos de ingenuos los que confiamos en que el Partido Popular reaccionaría e intentaría explicarnos lo que ha pasado en España el 11, el 12 y el 13 de marzo. Bien que lo sentimos, pero hoy sospechamos que tal vez tengan mucho que callar los que no se atreven a exponernos claramente lo sucedido. De otro modo no se entiende tanta cobardía. Allá ustedes, pero no esperen que les vuelvan a votar todos los que un día confiaron en su inocencia. ¿Recuerdan el fin de UCD? Es probable que su partido corra la misma suerte. Lo merece por cobarde y por dejar en la estacada a más de 9.000.000 de ciudadanos que a pesar de todo lo que les llovía les defendieron. Lástima. Pero de nada sirve confiar en quien no merece la pena. Además, con su pan se lo coman. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Están bien donde están. En un negro agujero de la historia.

Cuesta creerlo, pero fíjense lo que asegura este viernes el diario ABC, “el Partido Popular no pedirá una comisión del Congreso que investigue los atentados de Madrid”. Y es que según este periódico, “la dirección del PP no ofrece credibilidad a las versiones según las cuales se produjeron comportamientos desleales por parte de funcionarios policiales que, según hipótesis que han circulado con insistencia, habrían anticipado al PSOE informaciones sensibles sobre el 11 de marzo”. Es más, “las fuentes del PP consultadas por ABC, aseguran que los dirigentes del PSOE simplemente manipularon la información, pero no disponían de datos de los que el gobierno no tuviera conocimiento”.

O sea, que no les traicionaron. Que son así de incompetentes. Nadie les dijo que era titadine el explosivo del que se sirvieron los autores de la masacre. Si es que al final van a tener razón los que votaron creyendo que se les ocultaba la verdad. ¿Qué otra cosa podemos pensar de unos ex ministros que, lejos de exigir luz y taquígrafos, miran para otro sitio mientras les acusan de inútiles y de farsantes? Quien calla otorga, señores del PP. Tal vez ustedes tengan miedo al ridículo, pero nosotros no tenemos de qué abochornarnos y es nuestra obligación moral preguntar qué hay de cierto en todo lo que hemos leído sobre las sombras que rodean el espantoso crimen.

No hablamos de un desfalco o de un delito de tráfico de influencias. Exigimos saber si alguien permitió que ocurriese lo que ocurrió. Seríamos unos miserables si no intentáramos despejar las muchas dudas razonables que cualquier persona normal y medianamente honrada tendría después de leer todo lo que se ha publicado. Sin embargo, comprobamos con estupor que quien tenía que ponerse al frente de la manifestación renuncia a dar la cara y se esconde mareando la perdiz. ¿Acaso creen que vamos olvidar esta gravísima dejación de responsabilidades?

Hoy mismo –viernes 30 de abril- en un editorial del diario EL Mundo podemos leer lo siguiente: “Da la impresión de que Alonso -actual ministro del interior que les acusó de desoír reiterados avisos que les alertaban de la masacre- trataba de poner la venda antes que la herida, sugiriendo una línea de interpretación frente a la hipótesis, también verosímil, de que las eventuales advertencias de los confidentes no fueran transmitidas a su antecesor ni a los altos cargos de Interior por mandos policiales, que decidieran administrar esa información en beneficio de otros”.

Vamos a ver, señor Acebes; el antecesor es usted. ¿Por qué calla? ¿Cree acaso que es suficiente con llamar miserable a Alonso? ¿Se va a conformar con solemnizar lo obvio? Sólo le pedimos un sí o un no. ¿Existió una mochila trashumante? ¿Tenía o no tenía explosivos la furgoneta de Alcalá? ¿Conocía usted la condición de confidente del minero asturiano? ¿Tan difícil le resulta contestar a estas preguntas? Ante acusaciones tan serias no basta con responder con un exabrupto más o menos apropiado. ¿Por qué no se querella contra el señor Alonso?

Le ha acusado de algo muy grave. ¿O acaso ha desoído usted reiterados avisos en los que se le advertía de un posible atentado del fundamentalismo islámico? Por desgracia, nada de todo esto parece inquietarles, señores del Partido Popular. A nosotros sí, pero a ustedes lo de “en beneficio de otros” no les quita el sueño. De acuerdo. Están en su derecho de elegir la siesta. Sigan durmiendo. Sólo cabe esperar que después de dejarnos tirados, al menos, no tengan la poca vergüenza de volver a pedirnos el voto. Tal vez a ustedes no les importe mucho, pero hasta aquí hemos llegado. O rectifican con urgencia -cosa que hoy no creemos que hagan- o pasarán más de veinte años antes de que puedan ganar otras elecciones. Que disfruten de la larga, largísima siesta. No les molestaremos más. Ya nada esperamos de ustedes.

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