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En deuda con Don Francisco Javier Lavandera Villazón

Asturias Liberal, 2004-12-19

Tal vez me equivoque, pero, o cambian mucho las cosas, o finalmente los socialistas no podrán asumir la responsabilidad de cerrar la Comisión que presume de investigar los crímenes de marzo. El diario El Mundo asegura –hoy 19 de diciembre- que existe un cuarto confidente que trató de alertar inútilmente a las Fuerzas de Seguridad con las mismas revelaciones que hicieron en su día Francisco Javier Lavandera, J. Ignacio Fernández Nayo, y Rafá Zouhier. Según Fernando Múgica, la cúpula de la Guardia Civil lo sabía. El diario de Pedro J. Ramírez conoce la numeración que figura en la nota en la que se recogen las confidencias del cuarto confite.

No tardaremos mucho en conocer el contenido del penúltimo documento que se le ha ocultado al juez del Olmo. Tal vez antes que el propio magistrado instructor. Todo dependerá de cuándo suene nuestro despertador mañana o pasado. Ya lo dijimos, el juez instructor se enfrenta a la madre de todos los sumarios; en cualquier caso, ha de admitir que casi toda las mañanas le pillan con el carrito del helado. No le será fácil asumir que Fernando Múgica conozca antes que su juzgado informaciones que tienen una gran importancia. Yo nunca seré magistrado de la Audiencia Nacional, pero estoy convencido de que me sentiría ridículo si, como del Olmo, me tuviera que enterar por la prensa de lo que me ocultan los que tienen obligación de informarme.

Tal vez el juez no pueda evitar que el diario El Mundo le columpie un día sí y otro también. Pero al menos, tendría que apiadarse del sufrimiento y la impotencia que sufre Don Francisco Javier Lavandera Villazón. Los responsables de la Guardia Civil que revelaron su identidad han de explicar por qué lo hicieron sin tener necesidad alguna de hacerlo. Francisco Javier y su mujer Elisángela no son víctimas de los crímenes de marzo, lo son de la incompetencia policial o de algo mucho más terrible.

Lo primero que le enseñan a un número de la Guardia Civil es que jamás se puede descubrir la identidad de un confidente. Lo que han hecho con Don Francisco Javier Lavandera es una canallada más. ¿Qué espera del Olmo para procesar a los que arruinaron la vida de este señor? No mucho podemos esperar de Carlos Gómez Arruche, director de la Guardia Civil que firma sin verificar informes que llegan a su mesa, pero, sinceramente, del juez del Olmo esperábamos mucho más. Nos aseguraron que era una persona seria y trabajadora. ¿Si no confiamos en él en quién vamos a confiar?

Mucho me temo que, como diría una tía mía asturiana, estamos “apañados”. Menos mal que ahí está Fernando Múgica. Sin las investigaciones de este magnífico periodista, el sumario del 11-M quedaría inconcluso. Los españoles de buena voluntad estamos en deuda con él y con Don Francisco Javier Lavandera, quien sí intento bajar a tierra la cometa asesina. Dios le bendiga a él, y, allá dónde esté, a Elisángela Barbosa Guimaraes, madre de un hijo suyo. Un niño al que su padre no puede ver gracias a que algún desalmado reveló su identidad. Desde aquí le ruego que me perdone por haberle llamado “Lavandero”. Me siento en deuda con él. Con Don Francisco Javier Lavandera Villazón. Un héroe entre tanto canalla.

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