Federico Jiménez Losantos

Intelectuales Segunda República

Víctor LLano

La Navaja de Ockham

Servicios

Noticas en directo

Bono, un connotado embaucador

Asturias Liberal, 2005-01-24

El sábado 22 de enero asistí a la manifestación que se celebró en Madrid y que convocó la Asociación de Víctimas del Terrorismo bajo el lema Memoria, Dignidad y Justicia. Por motivos personales no puede quedarme mucho tiempo, pero sí el suficiente para comprobar que algo no le había salido al Gobierno como esperaba. La policía no cortó el tráfico de la calle Alcalá. Cuando faltaban dos o tres minutos para las cinco de la tarde, hora señalada para el comienzo de la marcha, fueron los propios asistentes los que decidieron hacer lo que no hacía la policía.

Y es que en mi opinión, al Delegado del Gobierno en Madrid le sorprendió que fueran tantos los que se sumaran a la convocatoria. Tal vez –por la escasa difusión que se había hecho de la iniciativa- esperaban alrededor de tres mil personas; sin embargo, según la propia Policía Municipal fueron 30.000 los ciudadanos que se manifestaron de Cibeles a Sol. Muchos más que los intentaron silenciar la cita podrían imaginar.

Tal vez algún compañero de Bono decidiera llamarle con urgencia al comprobar la masiva asistencia. De otro modo no se entiende tanto despropósito. Es incomprensible que un ministro del Gobierno se sume a una manifestación de este tipo sin antes haber anunciado su presencia. Bono es un personaje demagogo hasta el extremo, un afamado embaucador, pero no es precisamente tonto. Sabe lo que se puede hacer y lo que no. Con su irresponsabilidad no sólo puso en peligro su propia seguridad, también las de todos los que se congregaron en el centro de Madrid, muchos de ellos niños y personas mayores, algunos en silla de ruedas como la admirable y guapísima Irene Villa.

El ministro de Defensa no puede ignorar que quien siembra vientos ha de esperar tempestades. Cuando el 12 de marzo, Rato y Piqué huyeron de la chusma cobarde que les acosó en Barcelona, no tuvieron a su lado a ningún socialista; sin embargo, decenas de ciudadanos protegieron en Madrid al espontáneo que por su cuenta y riesgo quiso ser la novia en la boda y el niño en el bautizo. No obstante, hemos de reconocer que improvisada o no, la jugada le salió redonda. Bono convirtió un fracaso –el éxito de la manifestación era su fracaso- en triunfo. Y es que el domingo no se habló en Madrid de la entereza de Irene Villa y de la de otras muchas víctimas, se comentó el mal rato –no Rodrigo- que pasó el ministro. Mal rato que entre otros, ha de agradecer a Peces. Ya hay que ser majadero para permitir que a uno le llamen Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo. ¿Alto Comisionado una persona que no tiene el valor suficiente para estar con los que dice defender? ¿Acaso estos individuos se creen que somos todos estúpidos?

En cualquier caso, han vuelto a ganar. Después de lo del sábado a Rajoy le costará aún más lo que ya tanto le cuesta, convocar un acto para preguntar por la cometa asesina que voló los trenes de la muerte. Mientras tanto, Zapatero en Iberoamérica y, Pilar Manjón, viajando. Hace dos horas la entrevistaron en la Cadena Ser. El sábado estaba fuera de España en un viaje de ocio. Pues muy bien. Como dijo el magnífico Agustín González en Las bicicletas son para el verano, cada uno hace lo que le corresponde. Lástima que desde marzo, en España siempre le corresponda ganar a la infamia y a la patraña. No obstante, insistimos, Rajoy, calla. Como ya les advertimos espera por la lluvia fina. No es consciente de la pertinaz sequía que sufrimos. Allá él con su responsabilidad, pero se equivoca si no valora que cuando llueva tal vez lo haga a cántaros y sea a él a quien primero arrastre la riada. Lo del sábado fue sólo un aviso.

Encuesta


©