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La bicha de lo innombrable

Asturias Liberal, 2005-01-26

¿Quién -después de que la Policía de Alonso detuviera a dos militantes del Partido Popular por manifestarse junto al Ministro de Defensa- se va a arriesgar a preguntar por los innumerables misterios que rodean los crímenes de marzo? El Delegado del Gobierno en Madrid no dispone de policías suficientes para proteger a cientos de mujeres amenazadas por sus maridos; no obstante, le sobran funcionarios para detener a dos miembros de la Oposición. No existe delito, nadie puede acusarles de nada, pero dos militantes del PP fueron detenidos en sus casas y conducidos con urgencia a comisaría como si se tratase de los que profanaron la tumba del GEO que murió en la tarde en la que dicen se suicidaron varios de los autores del 11-M.

Y es que a los socialistas ya no les gustan las manifestaciones. Hace mucho frío para salir a la calle. Prefieren que los españoles se queden en su casa y se duerman con el Cuento de Pulgarcito antes de que pregunten por lo innombrable. El sábado 22 de enero cientos de personas se concentraron ante la sede de la Cadena Ser en Madrid para preguntar por lo prohibido. ¿Por qué no se abre una investigación al respecto? Los que se concentraron en Gran Vía 32 no contaban con permiso administrativo para hacerlo, ¿por qué no se investiga qué les llevó allí? Todo menos hablar de lo que les gustaría que se olvidara. Ahí les duele. Es lo único que realmente les preocupa, que millones de ciudadanos que no se creen la milonga que les han contado salgan a la calle y les pregunten ¿por qué ETA “robó” un coche –probablemente cargado de explosivos- en el callejón donde tenía un garaje el ex minero que proporcionó la dinamita que mató a 191 inocentes?

Y es que el Ministro del Interior es capaz de ocuparse de todo menos de explicarnos lo que realmente importa. Entre otras muchas cosas:

- Sabe que varios miembros de la Guardia Civil mintieron en el Parlamento.

- Le consta que se despertó a una mujer cinco días antes de la masacre para preguntarle por un coche que se creía implicado en el traslado de los explosivos.

- No ignora que nadie entiende cómo unos individuos que lograron volar varios trenes de forma tan sofisticada, intentaran, días más tarde, destrozar un AVE sirviéndose de un chapucero cable de 300 metros.

- Es consciente de las muchas sombras que envuelven lo ocurrido en Leganés.

- Que cuesta mucho explicarse por qué supuestamente todos los malos acordaron tomar el té en un piso de la localidad madrileña.

- Que son muchos los que se preguntan por qué Antonio Toro y su hermanita disfrutaron de tanta protección policial.

- ¿O es que acaso el cuñado de Trashorras trabajó para el CNI y pretendió infiltrarse en ETA?

En el mejor de los supuestos, están libres los que profanaron la tumba del GEO. Haría bien Alonso en ocuparse de ellos y no en detener a dos militantes de la Oposición contra los que no existe ninguna prueba de que hayan cometido delito. A los que tiene que amedrentar son a los asesinos del 11-M, a los que maltratan a sus mujeres, a los que dejaron volar la cometa asesina que produjo el vuelco electoral que le hizo ministro y a los que tratan de destruir España para jugar con ventaja. En ningún caso a los que reprochan que no se condenara el asalto a las sedes del PP, o a los que preguntan por lo innombrable.

Ojalá me equivoque, pero a mi juicio, las injustificadas detenciones de dos militantes del PP es sólo un aviso a navegantes. Lo que más teme el Gobierno es que la gente salga a la calle y pregunte por la bicha. Es lo que más les preocupa. Casi lo único. Por eso tienen que destrozar a la Oposición antes de que vuelva al poder y consiga saber, quién -como a un ciego- les condujo al desastre más absoluto. A los socialistas les consta que millones de españoles están convencidos de que no quieren que recordemos el siniestro suceso. Ya lo hemos dicho en muchas ocasiones, temen que aparezca el monstruo de lo innombrable. Son capaces de asumir cualquier despropósito con tal de acollonar a todo el que pretenda preguntar por lo que procuran que se olvide. Para que no recordemos, acusan de fascistas a los que intentan resolver las incógnitas que rodean los crímenes de marzo, les tachan de provocadores de la peor especie, de agitadores y de malos perdedores. No obstante, creo que se equivocan si confían en que nos olvidemos de tanto. Fue mucho, Alonso, mucho. Demasiado. Al menos mientras no detenga a los que profanaron la tumba del GEO, le agradeceríamos que se abstenga de interrogar sin motivo a miembros de la Oposición. Menos mal que tienen ustedes buen talante, si no lo llegan a tener, no sé que sería de los que no comulgamos con ruedas de molino. Mejor no pensarlo.

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