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Masacre del 11-M. El policía Rancaño, el Titadyne que nunca existió y la furgoneta de Alcalá

Asturias Liberal, 2004-06-20

Según el diario El País, fue Miguel Ángel Fernández Rancaño -Jefe Superior de Policía de Madrid- quien el 11 de marzo pronunció por primera vez la palabra mágica que hizo caer al último gobierno de Aznar en un terrible error. El maldito vocablo es Titadyne. No obstante, no es sólo por el explosivo que al parecer nunca existió por lo que tendría que comparecer Rancaño en la Comisión de Investigación que dicen investigará lo acaecido antes y después del salvaje atentado.

El policía Rancaño -quien dirigió las investigaciones durante las primeras 24 horas posteriores a la masacre- tiene que contestar a otras muchas preguntas. Entre otras cosas, tiene que decirnos si fue él la garganta profunda que informó al PSOE de todo lo que se iba sabiendo sobre la supuesta autoría de la matanza. Y es que según aseguró Periodista Digital el miércoles 24 de marzo, sus fuentes señalan a Rancaño como “el chivato”del que se sirvió el partido de Rafael Vera para conocer antes y por lo que se ve con más veracidad que el gobierno el resultado de las investigacion

Alfredo Pérez Rubalcaba tendría también que contestar a muchas preguntas si se si se confirmarse que el funcionario que dirigió las investigaciones fue el primero que habló de Titadyne al mismo tiempo que informaba a alguien de su partido de todo lo que conocía gracias al importante puesto que ocupaba. En cualquier caso, antes que el propio Rubalcaba, es Rancaño quien está obligado a dar muchas explicaciones si lo que asegura hoy domingo 20 de julio el diario El País es cierto. Si se comprobase que el chivato del PSOE -según fuentes de Periodista Digital- es la misma persona que le dice a Acebes que fue Titadyne el explosivo que se utilizó para asesinar a 190 personas estaríamos cerca de desvelar uno de los más inquietantes misterios que rodean la barbar

Esperemos a ver que nos dice Rancaño. Porque no dudamos que comparecerá en el Congreso. Incluso tendría que ser la primera persona que entrevistaran los miembros de la Comisión de Investigación. No olviden su nombre. Se hablará mucho de él: Miguel Ángel Fernández Rancaño, Jefe Superior de Policía de Madrid, funcionario, suponemos leal y eficaz, que dirigió las investigaciones policiales durante las primeras 24 horas posteriores a la barbarie que produjo el vuelco electoral que llevó a los amigos de Rafael Vera al poder.

Volveremos, seguro, a tener que ocuparnos de Rancaño y de su garganta tal vez demasiado profunda. Pero ya que hoy sale de nuevo en los papeles queremos aprovechar la ocasión para hacerle cuatro preguntas sobre algunos de los agujeros negros que envuelven el 11-M. Por el momento nos conformamos con que nos responda sólo a cuatro de las cien preguntas que hoy (20-06-04) pueden ustedes leer en el diario La Raz

Podríamos hacerle muchas más, pero no queremos agobiarle demasiado. Nos preocupa mucho el estado de sus cuerdas vocales. Insistimos, en principio, nos daríamos por satisfechos con que nos contestara únicamente a cuatro de los cien interrogantes que hoy se hace Juan C. Serrano en el periódico de Luis María Anson; quien, por cierto, aseguró no hace mucho que a Zapatero no le llega la camisa al cuerpo después de conocer todo lo que se va sabiendo sobre el 11-M. Pero no nos dispersemos. Por si no ha leído hoy La Razón aquí tiene el señor Rancaño, algunas, muy pocas, de las muchas preguntas que quisiéramos que nos respondiera:

- La furgoneta Renault Kangoo estacionada por los terroristas en Alcalá se descubre a las 11 de la mañana del día de los atentados y llega al complejo policial de Canillas para ser analizada a las tres y media de la tarde. ¿Por qué tarda en llegar cuatro horas y media?

- ¿Por qué se cambia la orden de enviar la furgoneta a las dependencias centrales de la Policía en vez de a la Brigada Provincial de Información como en un principio se decidió?

- ¿Estuvo en alguna dependencia policial la furgoneta antes de llegar al complejo de Canillas?

-¿Cómo es posible que los perros empleados para la detección de explosivos no encontraran rastros del mismo en la furgoneta, donde luego se descubrió un trozo de cartucho?

A ver, señor Rancaño; cuéntenos algo; que según dicen usted sabe mucho.

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