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¿Y si a Huarte le constara que no fue Allekema Lamari?

España Liberal, 2005-03-27

Por su interés, voy a reproducir y comentar gran parte de todo lo que hoy –domingo 27 de marzo de 2005- pueden leer en el diario El Mundo relacionado con los crímenes de marzo.

Según asegura Antonio Rubio -en el artículo que tituló: El CNI siempre estaba ahí- "Los servicios secretos españoles siempre han dispuestos de “excelentes informadores” antes y después de los atentados del 11-M y en cada una de las operaciones que la Audiencia Nacional ha llevado a cabo contra esas organizaciones terroristas (las redes islamistas que se han asentado en España)…Hasta un total de 8 infiltrados o colaboradores…En el transcurso de los preparativos del 11-M , trabajaron para el CNI el asturiano Antonio Toro y un marroquí del grupo de Jamal Ahmidam… EL socialista y asturiano Fernando Huarte, que mantenía buenas relaciones con Abdelkrim Benesmail, lugarteniente de Allekema Lamari, uno de los máximos responsables del 11-M, sería el octavo de los colaboradores utilizados por el CNI para agujerear a esas organizaciones radicales islamistas".

Comentario: Que Antonio Toro colaboró con el CNI es un secreto a voces. Ocho infiltrados me parecen demasiados. Que Huarte mantuviera buenas relaciones con el lugarteniente de Lamari no significa que éste le informara sobre los preparativos de los atentados. Creo que nada sabía Benasmail; además, salvo que también él fuera colaborador del CNI, ¿por qué iba a contar a Huarte lo que sabía o no sabía? En cualquier caso, he de insistir en lo que vengo diciendo desde que leí los dos últimos artículos de Fernando Múgica. Probablemente, el grupo de Lamari no colocó las bombas en los trenes. Volvamos a El Mundo.

"También (el CNI) tuvo que estar informado de las amistades y relaciones que existían entre los seguidores de Barakat Yarkas y los miembros del comando Lavapiés, porque en este último grupo también tenían otro informador, marroquí, que periódicamente facilitaba la matrícula y los modelos de los vehículos que utilizaban Jamal Ahmidam, El Chino, y su grupo, según han confirmado a este periódico agentes del propio CNI...en las postrimerías del 11-M, el asturiano Antonio Toro, que fue legionario, tenía muy buenas relaciones con algunos agentes del CNI e informó de de algunos de los movimientos que estaban realizando los hombres de Jamal Ahmidam. Antonio Toro podría convertirse en un testigo negativo si le ocurriera algo a su hermana Carmen Toro, que también es esposa de Suárez Trashorras, está en libertad y regenta un bar en Asturias”.

Comentario: Lo tenían todo demasiado controlado. Hoy creo que me equivoqué. Ni a la Policía ni a la Guardia Civil ni mucho menos al CNI se le escapó “la cometa del 11-M”. Por supuesto que si no lo es ya, Antonio Toro puede convertirse en lo que Rubio califica como un “testigo negativo”. Negativo para lo que todos –yo el primero- hemos creído y que tiene mucho más que ver con las piedras del Cuento de Pulgarcito que con la verdad. Y por cierto, a mí me han asegurado que a Carmencita Toro ya no se le ve por el bar que tiene su familia en Avilés. Regresemos al periódico madrileño:

“El otro confidente del CNI dentro de la célula del 11-M es un colaborador de Jamal Ahnidam, que se dedicaba, como su jefe, al tráfico de hachís desde Marruecos. Los agentes de los servicios secretos españoles recibían, puntualmente, información sobre los vehículos que utilizaban los miembros del comando Lavapiés, incluido Serhane Fakhet, el Tunecino… Otras informaciones también apuntan a que el terrorista islamista que logró escapar, el 3 de abril de 2004, del cerco policial montado sobre la casa de Leganés, donde se inmoló el comando Lavapiés, era colaborador del CNI, pero este periódico no ha podido confirmar este hecho.”

Comentario: No nos sorprendería que el “velocista” que huyó en Leganés fuera un agente de los servicios secretos españoles, que lograran, gracias a su intervención, reunir, como en la copla de Chiquetete, en el mismo sitio y a la misma hora, a todos a los que acusan de los crímenes de marzo. Por cierto, Fernando Múgica aseguró en su último artículo que pared con pared del pisó que voló en la localidad madrileña vivía un policía nacional. Continuemos con lo que hoy podemos leer en el diario de Pedro J. Ramírez:

“Un experto inspector jefe de la policía en el área islamista sentenció recientemente: “Esa falta de colaboración u ocultación de información por parte de los cecilios (nombre que utiliza la policía para referirse a los agentes del antiguo CESID) va a provocar algún día una tragedia.”

Comentario: Ya hemos vivido una tragedia. Pero no creo, como creí hasta hace poco, que fuera provocada porque unos a otros se ocultaran información. A mi juicio, tenían controlados y ahora culpan a los que no causaron la tragedia.

Más informaciones que pueden leer hoy en el diario madrileño

“La pasada semana, el Ministerio de Defensa confirmó a El Mundo duda de que intentaran engañarle al ser el propio Gobierno quien en un principio quiso que nos detuviésemos en las sorprendentes amistades de Fernando Huarte.

Fíjense en lo que nos dice hoy Pedro J.:

“Estoy seguro de que Blanco dijo lo que dijo porque quería decirlo y no porque sufriera un calentón, cual si de un Maragall cualquiera se tratara. Estoy seguro de que si el PSOE pidió “responsabilidad” al PP lo hizo dando por descontado que esa gestión trascendería. Y estoy seguro de que quien tomó la decisión daba por hecho de que la confirmación oficiosa a El Mundo duda de que le hayan robado la cartera. En cualquier caso, ya lo dijimos ayer: “Es probable que (los socialistas) teman lo que en los próximos días nos pueda contar -Fernando Huarte- el empresario asturiano, destacado miembro de la Agrupación Socialista de Gijón”.

Pero, ¿a dónde nos lleva todo esto si no fue Allekema Lamari quien voló los trenes de la muerte? ¿Qué importaría entonces que Huarte se entrevistara con su lugarteniente? Nada. No importaría nada, salvo para poder saber, y ahí les duele, que Lamari no participó en el 11-M. Y es que estoy convencido de que Huarte no comulga con la “verdad oficial” y eso les quita el sueño a Rubalcaba y a Pepiño Blanco.

En fin. Como Pedro J., yo también espero por Fernando Múgica. Después de él, nada ni nadie. No hay más que patrañas envueltas en piedras de Pulgarcito. Su responsabilidad es enorme. Es el más grande. Comparados con Don Fernando Múgica, todos los demás –yo el primero- somos el tango, el tongo y la vecina. ¿Verdad Zapatero?

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