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Un aviso inquietante

España Liberal, 2005-03-28

Sea o no importante espía, lo cierto es que Fernando Huarte Santamaría es todo un personaje. Según Fernando Múgica, su empresa Huarte Spain ITL, comercia “especialmente” con Irán, Irak, Líbano, Argelia, Pakistán, Libia y Palestina. En la pavorosa lista sólo falta la tiranía castrista. En cualquier caso, hoy no me quiero detener en las andanzas del empresario socialista y colaborador del Centro Nacional de Inteligencia que visitó en la cárcel al que acusan de haber sido el lugarteniente de Allekema Lamari. Me interesa más uno de sus amigos. Un tipo que se llama Rabia Gaya. Fernando Múgica habló con él.

Por su interés, voy a reproducir lo que a mi juicio es lo más importante de la entrega número XV de los “Agujeros Negros del 11-M”:

- “Un argelino traductor de la policía es el “número 2” de Huarte en Gijón”.

- Rafael Gaya, de profesión carnicero, ayudaba al colaborador del CNI a organizar la seguridad de los mítines del PSOE, incluido el celebrado en Gijón 48 antes del 11-M en el que ambos protegieron personalmente a Zapatero.

- Huarte me dijo que había un peligroso terrorista argelino en la cárcel y que me anduviera con cuidado porque podía llegar a sus oídos lo que yo dijera”, recuerda Rabia Gaya.

- Yo he hablado íntimamente con Huarte –añade- y no va a dejarse pisar porque sabe que son los suyos los que le han puesto en el disparadero”.

Rabia Gaya es -además de carnicero árabe- presidente de la Asociación Centro Cultural Musulmán de Asturias. Por favor, fíjense en lo que nos cuenta Múgica de su encuentro con este señor: Cuando profundizamos reconoce en una larga conversación que “no se cree que los autores de las matanzas del 11-M estuvieran en la órbita de Al Qaeda”.

Vivo muy cerca de una carnicería árabe. Siempre está llena de marroquíes. Rabia Gaya los conocerá muy bien, más cuando colaboraba con quien visitaba en prisión al lugarteniente de Allekema Lamari. Y por lo que parece el carnicero argelino no confía mucho en la verdad oficial que nos han contado. Recuerden: “no cree que los autores de las matanzas estuvieran en la órbita de Al Qaeda”. Ni yo. Y no soy carnicero, ni árabe, ni amigo del amigo de Abdelkrim Benesmail, lugarteniente del “desparecido” Allekema Lamari.

Los contactos de Fernando Huarte Santamaría con las tiranías de Gadafi y de Sadam Husein es algo que tendrán que explicar los dirigentes socialistas; pero creo que no interesan mucho respecto a todo lo que rodea a los crímenes de marzo.

Lo que sí considero que puede ser significativo, es una noticia que no conocíamos y que nos cuenta hoy Fernando Múgica. Según ha podido saber el mejor periodista del diario El Mundo:

“Francisco Javier Lavandera, el portero del club Horóscopo que denunció a la policía y a la Guardia Civil la trama de los explosivos, ha recibido lo que algunos próximos consideran un aviso inquietante”. La noche anterior (viernes 25 de marzo) había dejado su coche cerca de su domicilio en Gijón, junto a una gasolinera. Los empleados de la estación de servicio, que conocen perfectamente a Lavandera y a su coche, se dieron cuenta por la mañana de que habían dejado un paquete debajo del vehículo. Llamaron a la policía que se personó rápidamente con dos coches patrullas y agentes uniformados. Después de observar el paquete se retiraron a una distancia prudente y llamaron a la central. Poco después llegó un policía de paisano, de gran envergadura –según los testigos- que sin más recogió el paquete y se lo llevó. Los empleados de la gasolinera comentaron entre sí su extrañeza por la falta de precauciones que había tomado el último agente. También charlaron con preocupación sobre lo poco que iba a durar Lavandera. El Mundo se puso en contacto por la tarde con el propio Lavandera, quien aseguró que nadie le había informado del incidente y agradeció la noticia que le estábamos proporcionando”.

En fin. Más misterios. ¿Quién colocó el viernes un paquete debajo del coche de Lavandera? ¿Quién es el policía que se lo llevó? ¿Dónde está el paquete? ¿Qué puede contarnos el ministro del Interior? Y sobre todo; ¿por qué no cree el carnicero argelino -número 2 de Huarte- que los autores de la matanza del 11-M estuvieran en la órbita de Al Qaeda? ¿Qué saben él y Huarte que no sabemos? Y la eterna cuestión, ¿por qué ni huyó ni se escondió Jamal Zougam? ¿Por qué no explotó la mochila que sirvió para detenerlo tan a tiempo?

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