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El desinterés estadounidense

España Liberal, 2005-05-01

A algunos supuestos brillantes analistas les llama mucho la atención el escaso interés que demuestra el Gobierno norteamericano por todo lo que en España rodea a lo que Zapatero califica como “terrorismo islámico radical”. Sin embargo, no le falta razón para prestar muy poca atención a lo que aquí se pueda o no investigar. ¿Qué pueden esperar en Estados Unidos de un país que gobierna un sujeto que distingue entre radicales y no radicales cuando se refiere a vulgares asesinos en serie?

Lo cierto es que los norteamericanos no se creen nada de lo que aquí dicen que se gestó y que según la Audiencia Nacional sirvió para atacar con tanto éxito a Nueva York. Y no debiera sorprendernos su desinterés después de conocer sólo algunos de los innumerables agujeros negros que rodean la matanza de Madrid. Nadie puede reprochar a los estadounidenses y a los israelitas que no confíen en lo que pueda o no probar una justicia que dejó escapar a Allekema Lamari. Aún menos confianza tendrán en las conclusiones a las que pueda llegar una policía que desoyó todas las advertencias de los muchos confidentes que les informaron de lo que se preparaba en Madrid. Eso en el supuesto de que los autores de la matanza fueran los que hoy acusan de volar cuatro trenes de cercanías. Porque si no fueron los que dicen que fueron, el paisaje resultaría mucho más aterrador.

Tal vez algún día exista una verdad oficial, pero lo que nadie podrá negar es que a los asesinos les salió la jugada redonda. Demasiado perfecta para que la hubieran ideado unos moritos de Lavapiés. Porque a pesar de que puedan ser muchas las casualidades que un día pueden resultar fatalmente posibles, lo más probable es que detrás del 11-M estén unos servicios secretos tan diabólicos como eficaces que contaron con muy poderosas colaboraciones en nuestro país. La jugada les salió tal como la diseñaron. Mataron a 191 inocentes, engañaron a José María Aznar gracias entre otras cosas a la muy sorprendente soberbia que demostró en los últimos cuatro años de gobierno, 500.000 españoles doblaron el lomo, Zapatero retiró las tropas de Irak, y la administración Bush se niega ahora a prestar su apoyo para que el crimen pueda ser esclarecido.

Y es que los estadounidenses saben que no fue obra de Al Qaeda. Todo lo demás les preocupa muy poco. Menos cuando ocurrió en un país que les traicionó. Así que los que queremos saber quién ideó la matanza, estamos más solos que estuvimos jamás. La próxima semana volverá el 11-M a la primera plana de los periódicos, conoceremos de la existencia de nuevos agujeros negros, y nos escandalizaremos durante dos o tres días para al final comprobar que es muy poco lo que podemos hacer. Es la policía la que presenta las pruebas que conforman el sumario. La policía que está hoy bajo las órdenes de quien más se benefició de sus terribles errores. No será él quien les pida responsabilidades. Sólo así se entiende que asuma el cierre de la Comisión que nada investigó.

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