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¿Quién “confeccionó” la mochila trampa?

España Liberal, 2005-05-18

Jamás nos decepciona Fernando Múgica. Algún día los españoles decentes tendrían que rendirle el homenaje que merece el mejor investigador de nuestro país. Lo que publica hoy -16 de mayo- en el diario El Mundo no es sólo una nueva entrega –ya la XVII de los agujeros negros del 11-M- es quizás la que hasta ahora resulta más demoledora para los miserables que tratan de que olvidemos lo que nunca vamos a olvidar. La última investigación que nos revela Múgica es demasiado amplia para comentarla en un solo artículo, pero al menos voy a intentar resumir aquí lo que a mi juicio es más significativo.

La mochila “trashumante” -de la que no existe constancia alguna de que fuera colocada en los trenes y que nadie sabe cómo apareció en la Comisaría de Vallecas para que una vez “desactivada” se detuviera tan a tiempo Jamal Zougam- estaba “preparada para no explotar”. El cable que conectaba el teléfono móvil con el detonador estaba suelto. Y lo que es aún más terrible y ya roza el golpe de estado, la existencia de ese cable inservible se le ocultó a juez Del Olmo.

La piedra más grande del cuento del Pulgarcito es un puro montaje. Sólo así se entiende que ni huyera ni se escondiera Zougam. Según Múgica: “Alguien se preocupó de que no llegara el dato a la opinión pública para que la bomba de Vallecas, la mochila número 13, resultara más creíble”. Cada día que pasa estoy más convencido de que Zougam –que ni huyó ni se escondió- no se subió a tren alguno el 11-M. Tampoco fue él quien fabricó lo que sirvió –tal vez Titadyne con algo más- para asesinar a 191 inocentes.

Y es que todo lo que nos han contado respecto a la bolsa que apareció en Vallecas es pura patraña. Pero claro, sin que mediara semejante montaje, jamás se hubiera detenido a los moritos de Lavapiés conectados con media docena de confidentes de la policía. Y era de lo que se trataba, de detener a alguien con urgencia y demostrar que no había sido ETA y que Aznar y Acebes mentían en asunto de tan terrible consecuencia. Tenían que darse PRISA. Faltaba muy poco para la jornada electoral y dejaron muchos cabos sueltos. Incluso el de la mochila que les sirvió para que medio millón de españolas cambiaran su voto.

Por último, quiero reseñar el siguiente apartado de la investigación de Múgica: “El entonces jefe de la Comisaría de Vallecas, Rodolfo Ruiz, ha sido promocionado a comisario provincial de Información de Madrid. Estuvo involucrado -él se ocupó de realizar la investigación- en la detención de dos militantes del PP que asistían a una manifestación anti ETA junto al ministro José Bono”. Y es que por muchas vueltas que damos al 11-M siempre encontramos a los mismos. Ni Zapatero ni Alonso ni Rubalcaba tienen nada que ver con la matanza, pero de lo que no me cabe la menor duda es de que no quieren ayudarnos a saber quiénes y por qué la perpetraron. Sobre todo por qué. No les conviene que sepamos la verdad. Si no fueron los moros de Lavapiés, ¿quién fue? ¿Por orden de quién? ¿Con qué ayudas contó y desde dónde?

Confiemos –no en lo que nos cuente el PP que no se entera hoy como no se enteró entonces de nada- en las nuevas revelaciones de Múgica. Cuídese mucho Don Fernando. Gracias a su trabajo y su talento conservamos una pizca de esperanza.

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