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Todos somos Lavandera

España Liberal, 2005-05-25

Los canallas que permitieron que Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras traficaran con explosivos en las casas de citas de la noche gijonesa, no perdonan a Don Francisco Javier Lavandera que denunciara sus crímenes. El confidente que advirtió en 2001 de que los dos más importantes clientes de los clubes de alterne asturianos buscaban a alguien que les comprara una gran cantidad de dinamita y que les enseñara a fabricar bombas con teléfonos móviles, recibió en su buzón de correos las fotos más espantosas de la autopsia de la madre de su hijo que se ahogó a la vista de medio Gijón en la Playa de San Lorenzo.

Lavandera acusa a la mafia policial de querer volverle loco antes de que pueda declarar en el juicio del 11-M. El juez Del Olmo le retiró la condición de testigo protegido poco antes de que colocaran un paquete bomba debajo de su coche. Y es que en la España del diálogo todo se vuelve en contra de los honrados y en favor de los miserables. Mientras que a Laguna le hacen general y el teniente coronel Bolinaga contrata a los mejores abogados, al hijo de Lavandera –no sólo murió su madre a su padre le tratan como a un apestado- no lo admiten en un colegio público de Gijón. Aquí se profanan las tumbas de los GEOS y se anuncian detenciones que jamás se producen.

Pero nunca pasa nada cuando pasa de todo y muy malo. Nadie asume la más mínima de las responsabilidades ni despeja una sola de las centenares de dudas –todas terribles- que envuelven los crímenes de marzo de 2004. No obstante, son muchas –demasiadas para tipos tan torpes y miserables- las trampas que tendrían que tapar. Ya no pueden culpar a los moritos de Lavapiés de sus crímenes. Por su interés, reproducimos el último párrafo de la investigación que Fernando Múgica publica hoy en el diario El Mundo: “Lo sucedido con el envío de las fotografías de la autopsia a Lavandera pueden parecer un detalle marginal. En mi opinión, constituye un hecho de una gravedad extrema. Demuestra el salvaje talante del hampa que se mueve entorno a los atentados del 11-M y que, por cierto, no tienen nada que ver con los moros”.

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