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El chantaje etarra tras el 11-M

España Liberal, 2005-05-30

Nunca dejará de sorprendernos. El presidente “ferroviario y por accidente” va cada día que pasa más lejos y más rápido con tal de ganar unas elecciones sin que medie una matanza. El líder que salió del 11-M no conoce la mesura. Ahora les pide a los asesinos etarras un “acto heroico”, es más, les promete que si dejan las armas “el Estado va a dialogar”. No sólo espera heroísmo de unos verdugos cuya única intención fue siempre destrozar la convivencia para gobernar desde el terror, ZP se considera a sí mismo el Estado y habla en nombre de todos, incluso de aquellos que jamás representará mientras quede un poco de dignidad en España.

Pero no lo tiene fácil. Al presidente del Gobierno le consta que aunque no fuera cierto, le sería imposible mantenerse en el poder si un etarra por insignificante que fuera su papel dentro de la organización declarase que fueron ellos los que asesinaron a 191 inocentes el 11 de marzo del 2004. Bastaría con que uno de los que viven en Cuba a la verita del coma-andante dijese en el Granma que ETA participó de algún modo en la matanza. Tanto si fuera cierto como si no lo fuera, sería irremediable el daño que causaría al presidente del Gobierno y al PSOE. Zapatero lo sabe. El chantaje vuela sobre su cabeza y es consciente de que aunque los terroristas mintieran –que va a ser que no- no podría evitar que millones de españoles les creyeran.

Los etarras tienen motivos para sentirse eufóricos y mantener todas sus esperanzas. Pueden sin mucho esfuerzo chantajear a la persona que impida que se pudran en prisión. El 11-M les salió redondo. Los que hoy se niegan a investigar todos los indicios que apuntan a ETA -después de calificarlos de meras casualidades- han apostado porque el paso del tiempo ayude a que todo quede en nada. Tienen que jugar muy fuerte y destrozar a la oposición con tal de mantenerse en el poder a toda costa y por mucho tiempo. Está por ver que lo consigan. Los terroristas son asesinos pero no imbéciles. Una declaración de un etarra admitiendo su participación en la matanza sería letal para Zapatero. Y los chantajistas son insaciables.

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