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Algo huele a podrido en la Comisaría de Avilés

Asturias Liberal, 2004-07-20

Según podemos leer este domingo en el diario El Mundo, “Un juez intentó una limpia en la comisaría de Avilés. Ordenó enviar a policías de Asuntos Internos para investigar a varios funcionarios. Pronto les vieron juntos tomando copas en los mismos establecimientos. Todo quedó en nada”.

Fernando Múgica -en su IV informe sobre los agujeros negros del 11-M- asegura que: “La célula de Avilés nos lleva a tramas de corrupción, a negocios sucios de compraventa de coches, a tugurios donde se trapichea con droga y donde se practica la trata de blancas. Crecen los chalés de lujo en una localidad que no sobrepasa los 75.000 habitantes. Florece el dinero negro en una comunidad en la que, según integrantes de la Guardia Civil de Oviedo, la Benemérita no ha podido hacer ninguna investigación desde el año 1993 porque la gente de la comisaría lo tiene todo controlado y lo desbarataría”.

No podemos reproducir aquí todo lo que dice Múgica. Pero deténganse en este párrafo: “No ha sido Rafá Zouhier el único que ha recibido visitas en la cárcel. A Emilio Suárez Trashorras, según fuentes de Instituciones Penitenciarias, le han visitado policías a los que el minero ha asegurado: “Estad tranquilos, no os voy a fallar”.

Según ha podido saber el diario El Mundo, “una denuncia y sorprendentes coincidencias vinculan al minero del 11-M con ETA. El lugar en que ETA robó el 2 de diciembre de 2002 el coche que al día siguiente hizo explotar en Santander está situado en el callejón del garaje de Suárez Trashorras, a muy escasos metros tanto de su domicilio como de los de sus 'correos' (Iván Granados y el Gitanillo) en el traslado de explosivos, justo enfrente de una cabina desde la que el minero hablaba con 'El Chino' los días anteriores al 11-M”. La esposa de Suárez Trashorras, Carmen Toro, era compañera de trabajo de la mujer del dueño del vehículo robado”.

Es más: “Pocas semanas después del atentado de Santander tuvo lugar la denuncia del abogado Carlos Tejada, quien manifestó a la Fiscalía de Oviedo que uno de sus cómplices en la 'operación Pipol' le había revelado que tanto Antonio Toro como Suárez Trashorras habían entregado ya explosivos a ETA y tenían escondida una gran partida de dinamita para la banda”. Tanto la 'caravana de la muerte' de los islamistas como la de ETA convergieron hacia Madrid el mismo día 29 de febrero. Los etarras fueron detenidos en la bifurcación de una carretera secundaria que permitía dirigirse a la capital bien por Guadalajara bien por Morata de Tajuña”.

Sean o no ciertas sólo la cuarta parte de las revelaciones del diario El Mundo, jamás entenderemos por qué el PSOE se niega a votar a favor de que comparezcan los confites en la Comisión de Investigación que trata de enmarañar aún más lo que realmente sucedió 11-M. ¿A quién pretenden engañar? ¿Qué temen? El martes comparecerá el Coronel Hernando, al que relacionan con el GAL y con el delincuente Rafael Vera. Me juego lo que no tengo a que dice que la UCO –unidad de la GC que dirige y que pagó la primera muestra de dinamita asesina- abandonó las investigaciones al comprobar que Trashorras era también confidente de la policía. Nos costará mucho creerle, pero no puede defenderse de otro modo. En cualquier caso, esperemos al martes.

Pero mientras esperamos permítanme tres preguntas más. Escuché a Rafael Vera en Onda Cero que estaría encantado en ser el primero en declarar ante la comisión del 11-M. ¿Qué ha sido de él? Y para terminar, ¿quién es un tal Mario? ¿Dónde está el también confidente que según Rafá Zouhier le convenció para trabajar para la UCO y ahora le advierte de que si no calla le asesinarán en prisión?

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