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Suicidas en Londres. No en Madrid

España Liberal, 2005-07-08

No podía ser de otro modo. Los tertulianos de la Cadena SER no perdieron un segundo en relacionar los atentados de Londres con los de Madrid para descalificar a los que mantenemos serias dudas sobre todo lo que envolvió y envuelve al 11-M.

Desde aquí quiero rogarles a los correveidiles de Rubalcaba que no se me amontonen tan rápido. Los que presumen de saber lo que pasó en marzo de 2004, pueden cometer un gravísimo error si lo identifican con lo que sucedió ayer. Sobre todo, si como todo indica, se encuentran suicidas en la capital de Inglaterra. Aquí no aparecieron por ningún sitio. PRISA los buscó hasta debajo de las piedras. Pero no dio con ellos. Y ya se demora.

Sorprende -como hemos dicho mil veces- que no desapareciera en los trenes ni siquiera uno de los terroristas que supuestamente se suicidaron en Leganés. Según el ex director del CNI, El Chino y sus colegas ya se tenían por muertos el 11-M; sin embargo, prefirieron esperar y no morir junto a sus víctimas. Los que defienden la tesis de Jorge Dezcallar olvidan que la barbarie islamista -incluso aunque no lo necesite para perpetrar sus crímenes- tiene por norma servirse de suicidas para dar ejemplo de heroísmo y de confianza en el paraíso de Alá con intención de reclutar a nuevos guerreros.

Y es que más que les pese a los que nunca quisieron saber, en el 11-M no se encontraron suicidas. Si los autores de la masacre fueron los que nos dicen que fueron -lejos de suicidarse, y días después de supuestamente asesinar a 191 personas- celebraron una fiesta en la casa Morata de Tajuña de donde dicen salieron para, también y siempre supuestamente, volar los trenes. No parecían tener intención alguna de suicidarse.

Por tanto les aconsejo un poco de paciencia a todos los que identifican la matanza de ayer con los crímenes de marzo de 2004. Identificar 11-S, 11-M y 7-J, es, por el momento, cuando menos precipitado. El 11-M responde a otros intereses. Por mucho que lo intenten el Gobierno y sus comisarios políticos, la carnicería de Londres no va impedir que millones de españoles insistan en preguntar por los agujeros negros que cercan la masacre de Madrid.

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