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José Bergamín - Cruz y Raya, 15 de julio de 1933

José BergamínLA SOCIEDAD DE MENÉNDEZ Y PELAYO de Santander publica en el número correspondiente a abril-mayo-junio de 1933 del Boletín de Menéndez y Pelayo, la conferencia que sobre el gran maestro dió en la Universidad de Berlín el, entonces, Embajador de España en Alemania, Luis Araquistain.

No creemos que pueda hacerse ningún comentario más justo, igualmente honroso para sus causantes, que el de consignar estos dos hechos: la conferencia de Araquistain y el especial agrado con que la publicación santanderina la recoge. Para subrayarlo nos limitamos a copiar textualmente un párrafo de Araquistain que sintetiza el criterio de su conferencia, que si es ejemplar por su veracidad en el comentario, lo es mucho más aún -dadas las circunstancias en que se produjo, dentro y fuera de España- por la nobleza de conducta que nos revela. Rectitud y generosidad de conducta que contrasta no poco con tantas otras en circunstancias parecidas o equivalentes.

«Situado -dice Araquistain de Menéndez y Pelayo- entre dos bandos antagónicos e irreconciliables, los partidarios absolutos de la tradición contra toda novedad y los que corrían tras cualquier novedad, por insignificante que fuese, negando o combatiendo toda tradición, fué siempre hostilizado por unos y otros. Para los católicos era demasiado liberal, y para los liberales, demasiado católico. Y, sin embargo, no obstante la enemiga de unos y otros, ningún escritor español ha influido tanto como Menéndez y Pelayo en el desenterramiento y la renovación de la cultura española, aunque sean pocos los que le reconozcan esta deuda. Sus mayores detractores están quizá en el campo de aquellas actividades científicas que más le deben. Sin él, todos los españoles seríamos más pobres en el conocimiento de la cultura nacional y de las más eminentes culturas extranjeras de todos los tiempos.»

Afortunadamente ya somos muchos los españoles que se avergüenzan de esa injusticia de valoración y reconocimiento cometida con aquel hombre sin igual, que personificó la enciclopedia de la cultura española.

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