Miguel de Unamuno - El Sol, 12 de mayo de 1931
Se ha dicho que la filosofía de la Historia es el arte de profetizar lo pasado; mas es lo cierto que no cabe profecía ni del porvenir sino a base de Historia, aunque sin filosofía. Lo que puede prometer la nueva España, la España republicana que acaba de nacer, sólo cabe conjeturarlo por el examen de cómo se ha hecho esta España que de pronto ha roto su envoltura de crisálida y ha surgido al sol como mariposa. El proceso de formación empezó en 1898, a raíz de nuestro desastre colonial, de la pérdida de la últimas colonias ultramarinas de la corona, más que de la nación española.
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Ramón J. Sender - 1936, Páginas 35-47
... En los años 1921, 1922 y 1923 ocurrieron hechos que tuvieron una gran importancia en la vida de los pueblos del Mediterráneo, especialmente en Italia y en España. El pueblo español padeció las consecuencias de la política militar de la monarquía. El rey Alfonso XIII, que no había sido nunca más que un pelele trágico, demostró su peligrosa inconsciencia animando bajo mano al general Silvestre para que invadiera y saqueara algunos rincones de Marruecos, a donde no había podido llegar aún la acción imperialista de la monarquía. En julio de 1921, los rifeños dirigidos por Abd-el-Krim coparon las posiciones nuestras de la vanguardia y continuaron en su avance hasta derrotar todas las fuerzas de la comandancia de Melilla, en número de cerca de quince mil. Murieron más de doce mil soldados abandonados por sus jefes.
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Ramón J. Sender - La Libertad, 23 de febrero de 1933
He aquí las conclusiones que pude desprender de las averiguaciones en Casas Viejas tres días después de los sucesos y que van a comprobar diputados y periodistas de todos los sectores, desde el monárquico hasta los grupos burgueses radicalizados. Algunos han comenzado a hacerlo ya en sus periódicos.
Las conclusiones son:
* Los pocos propietarios que hay en Medina Sidonia y Casas Viejas son monárquicos de tipo feudal. La República que representan Azaña y los socialistas puso a su servicio todo el aparato de represión de un régimen votado por los enemigos del feudalismo y de la monarquía.
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Ramón J. Sender - El Sol, 5 de agosto de 1931
Contestación a «El Sol»
En el artículo que días pasados publicaba
El Sol sobre el momento social y político de Cataluña se rozaban cuestiones fundamentales de la vida orgánica de la C.N.T. dejando en el aire afirmaciones ligeras. Es conveniente dar a esas afirmaciones su gravidez específica y dejarlas sentadas no en el aire ni en los escaños del Congreso -donde a la ligera se le ha querido dar últimamente una consagración nacional-, sino en la tierra firme de los hechos.
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José Sánchez Guerra - Al servicio de España. Un manifiesto y un discurso. Madrid, 1930, págs. 85 y ss.
«... Yo lo he sido en España todo; por haberlo sido todo, estoy aquí y estuve en otras partes. Porque decir lo de que he sido en España todo y añadir de pronto: Está bien, pues ahora no me importa nada de lo que en España pase y busco mi comodidad y mi tranquilidad, ¡ah, eso, no! Eso, a mi juicio, hubiese sido una vileza, y por eso estoy aquí, y por eso estuve en Valencia, y por eso estuve en París (1). Pero yo tengo una gran fuerza, una fuerza muy grande, y es que yo no aspiro a nada. Aspiro a lo que diré dentro de un momento, pero aspiro para mi país, para España. No hay cosa, para un hombre acostumbrado como yo a la lucha parlamentaria, tan agradable, tan eficaz, tan alentadora, como la interrupción, y una que acabo de oír me lleva a recogerla, contestando al par, aunque dudo si será digna de tal honor, cierta hoja verde que ha circulado por ahí.
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José Antonio Primo de Rivera - F.E. núm 2, 11 de enero de 1934
Hace varias tardes, durante la sesión necrológica en recuerdo del señor Maciá, hubo un momento -ya lo sabe todo el mundo- en que al grito de «¡Viva la República!», se pusieron en pie frenéticamente dos terceras partes de los diputados. No lo gritaban en respuesta a ninguna provocación: nadie había proferido expresión alguna contra el régimen; simplemente de un bando de la derecha había salido un «¡Viva España!», que por poco produce un ataque epiléptico al señor ministro de Hacienda. El señor ministro de Hacienda abrió un portillo en el pupitre que separa al hemiciclo del banco azul, avanzó por ese portillo hacia la mesa donde los taquígrafos trabajan y prorrumpió en vítores al régimen. En seguida, como almacén de combustibles al que se pone fuego, todos los republicanos, los socialistas, la esquerra, el señor Gordón Ordax, todos, todos, se entregaron al frenesí republicano: «Viva la República! ¡Viva la República! ¡Viva la República!».
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José Antonio Primo de Rivera - Teatro de la Comedia de Madrid, 29 de octubre de 1933
Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo.
Cuando, en marzo de 1762, un hombre nefasto, que se llamaba Juan Jacobo Rousseau, publicó
El contrato social, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad.
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José Antonio Primo de Rivera - Carta a Juan Ignacio Luca de Tena. ABC, 22 de marzo de 1933
A Juan Ignacio Luca de Tena:
Sabes bien, frente a los rumores circulados estos días, que no aspiro a una plaza en la jefatura del fascio, que asoma. Mi vocación de estudiante es de las que peor se compaginan con las de caudillo. Pero como a estudiante que ha dedicado algunas horas a meditar el fenómeno, me duele que
ABC tu admirable diario despache su preocupación por el fascismo con sólo unas frases desabridas, en las que parece entenderlo de manera superficial. Pido un asilo en las columnas del propio
ABC para intentar algunas precisiones. Porque, justamente, lo que menos importa en el movimiento que ahora anuncia en Europa su pleamar, es la táctica de fuerza (meramente adjetiva, circunstancial acaso, en algunos países innecesaria), mientras que merece más penetrante estudio el profundo pensamiento que lo informa.
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Indalecio Prieto - 3 de mayo de 1930
Palabras del señor Fatrás
Señoras y señores:
La conferencia de esta noche, a cargo de D. Indalecio Prieto, versará sobre el tema: «Deberes de la democracia vascongada en el presente momento histórico». Creo que ninguna vez como esta puede decirse que nuestro conferenciante no necesita de presentación. Le conocéis todos de sobra y, por consiguiente, se puede uno excusar de hacer su presentación. Porque si yo os dijera que todo lo que es se lo debe a su propio esfuerzo, sin ningún apoyo; que fué concejal del Ayuntamiento de Bilbao; que fué diputado provincial de Vizcaya, y en ambas Corporaciones desarrolló una campaña honrada y laboriosa, dejando sembrados una porción de proyectos, entre ellos ese tan interesante y humanitario como la institución de los Talleres para Lisiados y Tullidos; que por esa labor tan honrada y eficaz en esas Corporaciones fué elegido diputado a Cortes cuatro veces por Bilbao, y en el Parlamento hizo las campañas que todos conocéis, vibrantes y austeras, atendiendo a sus electores en todo aquello que se le pidió y era de justicia; que fué el mejor diputado de Bilbao y que todo se lo debe a sí mismo, eso ya lo sabéis vosotros.
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Indalecio Prieto - 18 de mayo de 1934
¿Qué se hubiera dicho de la insensatez, de la locura, de la decencia de un Ministro socialista que en aquellas circunstancias, al hacerse cargo de la Cartera de Hacienda, destruyese toda la obra que en siete años había realizado la Dictadura? Eso era una insensatez, que no suscribí: ésa era una locura, en la cual no quise incurrir.
Y digo ahora a su señoría que, a poco de llegar al Ministerio de Hacienda, llovieron sobre mí las sugestiones, algunas verdaderamente tentadoras, para resolver el problema angustioso creado por la deuda de la Nación en el extranjero, a base de deshacer el Monopolio de Petróleos: y no deshice el Monopolio de Petróleos. Diré a su señoría íntegramente mi pensamiento sobre el Monopolio de Petróleos. Si nosotros, desde un punto de vista socialista, alimentados por la esperanza, más o menos vana, de ocupar el poder en fecha próxima, encontramos como antecedentes en nuestro camino una serie de Gobiernos burgueses que monopolicen ramos de la industria y ramos del comercio, nosotros no los destruiremos. ¿No comprendéis que para nuestra organización social habréis forjado vosotros en ese caso instrumentos insuperables de socialización? El Monopolio de Petróleos es uno.
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